Si tuviera que elegir una palabra para describir esta obra de Angélica Liddell creo que esta sería "realista". La casa de la fuerza es una montaña de sentimientos que consigue que tus propios pensamientos comiencen a acelerarse para encaminarse hacia intentar encontrar el sentido de la vida personal de cada uno de los lectores.
Canciones de todo tipo, fragmentos de ira y rencor, desesperación y tristeza... la protagonista de la obra pasa de un estado de ánimo a otro casi de manera instantánea. Uno de los principales motivos por los que, personalmente, recomendaría esta lectura, es por la autorreflexión sobre nuestra propia vida y como esta podría ser mucho peor de lo que uno mismo cree.
El lenguaje utilizado es lo que se conoce como políticamente incorrecto, se aleja de los cánones habituales de obras dramáticas, siendo muchas veces obsceno y provocando un sentimiento de vergüenza e incomodidad en el lector. Quizá es aquí donde esté la gran fuerza de esta obra, ya que contado de otra manera no conseguiría llamar tanto la atención, ni conseguiría que el propio lector se involucre.
Para concluir me gustaría hacer una reflexión sobre uno de los pasajes que más han llamado mi atención:
"Breaking News, Breaking News”, Liddell de manera sarcástica nos quiere hablar de la situación actual del periodismo. Nos narra la sucesión de muertes constantes que los periódicos le cuentan y como ella permanece impasible ante esta situación, un acto que en mi opinión nos remite a los medios de comunicación de masas y como tratan la información actualmente. Dependiendo en que zona del mundo se den, la muerte es una noticia de portada o pasa a un segundo plano. Como es común decir “si no sale en los medios, no existe”, a eso es a lo que me remite esta obra, a reflexionar sobre el papel del periodismo en la sociedad, de cómo el considerado "cuarto poder" maneja a su antojo lo sucedido en el mundo y muchas veces la población, que se supone que es la que tiene que ser educada, informada y formada por los medios de comunicación, no llega a conocer nunca la verdad de lo que sucede a su alrededor. Lo que me transmite esta parte de La Casa de la Fuerza es un descontento con la manera de actuar de los medios de comunicación, un descontento con el que personalmente, estoy completamente de acuerdo
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