Amor de Fedra de Sarah Kane es una obra teatral breve, en la que se contrapone el esquema tradicional de "presentación, nudo y desenlace" de la historia con la estructura en un solo acto, algo que puede llegar a despertar la curiosidad del lector.
Por otra parte es muy llamativo también el lenguaje utilizado y la historia narrada. Ambientada en una familia de la realeza, no indica exactamente en que país pero se sobreentiende que es Inglaterra, nos narra la historia de como Fedra, una reina enamorada de su hijastro (el príncipe Hipólito) dice haber sido violada por este y posteriormente se suicida. Esto lleva a que el príncipe sea linchado y asesinado por el pueblo.
Lo grandioso de esta historia reside en la gran crítica que hace a la monarquía, no solo desde el punto de su propio papel como responsables del estado, sino también por la posición del pueblo que sigue sus diferentes figuras como un rebaño.
La primera de las críticas que he citado reside en el personaje de Hipólito, un príncipe que pasa los días encerrado en su habitación, jugando a vídeojuegos y masturbándose. También estaría reflejada en el padre de este, el rey, quien permanece ausente hasta que aparecen los problemas.
Por otra parte, la crítica hacia el pueblo y su pasividad hacia el sistema de gobierno de su país, viene ejemplificado en la parte final de la narración. El pueblo no ofrece un juicio justo a Hipólito, se limita a juzgarlo sin conocer su versión y todos saltan a la calle como si de una fiesta se tratase. Todo ello por el amor que le tienen a la reina. En mi opinión la autora nos quiere hacer llegar una crítica a todas esas personas que se declaran monárquicas solamente por la atracción y la admiración que sienten hacia la persona que reina y no hacia la figura de jefe del estado.
Como ya he dicho anteriormente, lenguaje utilizado también es muy llamativo, ya que se podría considerar políticamente incorrecto. La utilización de ciertas expresiones hacen que el lector en ciertos momentos pueda sentir cierto rechazo por lo que está leyendo, ya que es un lenguaje muy incidente y directo en cuanto a cuestiones sexuales y escatológicas. Esta manera de narrar consigue que pese a la vergüenza que siente el lector hacia lo que se está leyendo quiera conocer el final de la historia.
Para concluir me gustaría recomendar la obra, especialmente a todos esos lectores antimonárquicos ya que, con su humor sarcástico, conseguirá entretener al lector al mismo tiempo que reforzar algunos argumentos para no estar de acuerdo con esta forma de gobierno.
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