martes, 14 de abril de 2015

El sufrimiento enterrado de Marguerite Duras


El Dolor de Marguerite Duras es una obra que, según la autora, no recuerda haber escrito. Se trata de una serie de escritos a modo de diario que Duras encuentra en un viejo armario. El libro se estructura en dos partes, la primera de ellas nos relata el sufrimiento de la autora por la captura de su marido a manos de los nazis. 

La segunda parte está estructurada en relatos más cortos, donde nos cuenta como se dedicaba a torturar e interrogar a espías nazis, o como actuaba de Mata Hari para conseguir información sobre de los detenidos o próximos movimientos de los simpatizantes nazis en Francia.

Es muy destacable que ambas partes no hace una identificación completa de ninguno de los personajes, incluso de su propio marido al que se refiere como Robert L. Durante la primera parte Duras es capaz de transmitirnos todo su dolor por la incertidumbre de no saber si su marido está vivo o muerto y el sufrimiento de saber que puede estar vivo pero no conseguir encontrarlo. Nos narra en qué consiste su día a día y como constantemente está pendiente del teléfono o de la radio para intentar encontrar alguna información sobre el paradero de Robert L.

En mi opinión la parte más llamativa de este libro es la primera, ya que la autora deja entrever muchas cosas que pueden desviarse del tema principal (la situación de los nazis en los campos de refugiados) pero no las llega a dar ninguna explicación sobre ellas, como si quisiera que el lector las intuyera pero no las conociera de primera mano. Un claro ejemplo es el tratamiento del personaje de D. por lo que Duras cuenta, se intuye que D. es su amante, habla de dormir juntos, etc. pero en ningún momento deja claro que exista algo más allá de una amistad.

También es muy destacable el hecho de no profundizar en la historia de ningún personaje. Uno de los casos más llamativos es el de Robert L., ya que se centra en la descripción de cómo es el período de recuperación después de sobrevivir a un campo de concentración más que en la psicología o la historia del personaje. En mi opinión, la autora no da datos sobre cada uno de los personajes porque no quiere darle una importancia mayor de la necesaria, sino que busca que sean representaciones generales de un hecho concreto que ha afectado a miles de familias.

Por último me gustaría destacar que ciertos pasajes pueden recordar a la poesía de Anna Ajmátova. Al estar leyendo la narración de cómo Duras esperaba en la sección general de París para conocer algún dato sobre el paradero de su marido, me era imposible no pensar en Ajmátova y sus poemas sobre la larga espera para visitar a su hijo en la cárcel.

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